¿Somos consumidores o somos consumidos?

Después de un día agotador de trabajo, llegamos a casa y llamamos a TV. Sin darnos cuenta, un comercial de un nuevo iPhone va al aire, mostrando las maravillas tecnológicas que podremos tener la mano si tenemos uno.

Acaba el comercial, y después de un tiempo conectamos el ordenador, y vamos a buscar que se ha convertido en una de las más importantes de la industria de la electrónica y de la electrónica. iPhone y cuando vemos, pensamos: que bueno, si tiene es porque vale la pena, voy a comprar uno también!

Pronto, el mensaje de la TV obtuvo el efecto deseado. Y así suceden todos los días, varias veces, cuando escuchamos radio, miramos una revista, o nos encontramos con un outdoor cuando estamos conduciendo nuestro coche en la calle.

Muchos profesionales han alertado sobre el consumismo, de la importancia de desarrollar valores en nuestros hijos, enseñarles a valorar lo que es. tiene en casa, valorar valores humanos. Sin embargo, estamos bombardeados de informaciones todo el tiempo, ropa, zapatos, celulares de la moda y comida.

Oímos sobre la necesidad de los ejercicios físicos, de la alimentación sana, pero vemos que en contra es que viene propagandas de comidas con juguetes atractivos. En las filas de las farmacias, mercados y puestos de gasolinas, están llenos de golos estratégicamente dispuestos al lado de la caja, llamando la atención de los niños y muchos adultos, llevando al deseo de comprar y consumir. “Las estadísticas muestran que la obesidad está creciendo asustadizadamente en Brasil, y según el ministro de Salud José Gomes Temporão, si el crecimiento de las tasas de sobrepeso en el país continúa en el ritmo en que se encuentra, la obesidad podrá alcanzar dos tercios de la población brasileña en los próximos 10 años. “Si no cambiamos eso ahora, en una década vamos a enfrentar el mismo problema que los estadounidenses enfrentan cuando el asunto es obesidad”, comentó. En el caso de que se produzca un cambio en la calidad de los alimentos, se debe tener en cuenta que,

Hablando francamente, no somos meros consumidores y sí somos consumidos por estrategias de marketing, por ideas estratégicamente pensadas, y somos llevados a creer que tenemos que comprar, experimentar, y somos literalmente consumidos.

Vale la piensa parar y reflexionar: Somos solamente consumidores compulsivos o inocentes víctimas de ese proceso?

Temas: Carrera y Finanzas

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