Trastorno alimenticio nocturno

Unos prefieren cerrar la boca antes de dormir, otros sólo hacen una comida ligera. Pero hay todavía quien no dispensa un buen plato de comida y un postre. En algunos casos, el hábito puede ser un trastorno, que necesita ser tratado. Quien sufre de este mal generalmente come poco durante el día y asalta la nevera por la noche. La angustia y la ansiedad son algunos de los factores que pueden desencadenar el trastorno alimenticio nocturno.

Cuando la voluntad de comer aprieta, la persona siente necesidad de comer cualquier cosa que haga volumen y busca en los deseos alimentos una forma de aliviar sus tensiones o necesidades afectivas. Y el síndrome del comer nocturno no alcanza sólo a quien está despierto. Mucho tienen la crisis durante el sueño, levantan de madrugada, comen y sólo perciben lo que sucedió al día siguiente, al encontrar vestigios de comida al lado de la cama o cuando son avisados ​​por otras personas.

El trastorno alimentario

Descubierto el trastorno alimentario nocturno, es hora de tratarlo. La terapia cognitiva y la terapia conductual son las más indicadas, En algunos casos, se recomienda el uso de medicamentos antidepresivos y reguladores de sueño, principalmente cuando ocurre la declinación del humor.

Una buena sugerencia de > cómo controlar el trastorno alimentario nocturno es cambiar la voluntad de comer por cosas que dan placer. Un buen baño, una salida y hasta ejercicios físicos pueden ayudar. Sin embargo, si la crisis golpea y es difícil resistir, haga de la heladera su aliada.

La punta es consumir alimentos balanceados como en todas las comidas diarias. El ideal es que todos los nutrientes como carbohidratos, proteínas, lípidos, vitaminas y minerales sean equilibrados de acuerdo a las necesidades de la persona.

Como el metabolismo se vuelve más lento por la noche, es preferible consumir frutas, carbohidratos integrales (pan integral, arroz integral, cereales integrales), proteína magra (peite de pollo y peces de carne blanca), yogur natural desnatado, legumbres, verduras y agua de coco. Las frutas más indicadas son manzana, papaya, pera, piña, uva y fresa. La comida debe tener una buena variedad de verduras y verduras, como mínimo cuatro colores diferentes. Los alimentos grasos, pan francés, arroz blanco, galletas, fritura y el consumo de dulces en exceso deben quedar fuera del menú nocturno.

Una mala alimentación también interfiere en la calidad del sueño. Bebidas alcohólicas y alimentos que contienen cafeína, como té negro, mate y chocolate, son estimulantes y pueden entorpecer el sueño. En cuanto al horario, los expertos recomiendan que, si la persona es cena, espere tres horas antes de ir a la cama. Si se hace una merienda ligera, por ejemplo, no hay problema en ir a dormir enseguida.

Temas: Alimentación

¿Te gustó? Ver también…

  • 15 canales de YouTube para aprender recetas vegetarianas
  • 25 recetas de pan tostado para endulzar la Navidad
  • 74 recetas llenas de sabor y elegancia para la cena de Navidad
  • 15 recetas de tender a una Navidad increíblemente sabroso